
El término Autismo viene de la palabra griega que significa: yo. El autismo es un síndrome
que afecta la comunicación, las relaciones sociales y afectivas del individuo. Se
caracteriza por un desarrollo deficiente en la interacción y comunicación social y un
repertorio restringido de actividades o intereses. El autismo es una discapacidad que
aparece normalmente durante los tres primeros años de vida. Puede afectar a cualquier
persona sin importar razas, etnias o clases sociales. No se conoce ningún factor como
causa directa de Autismo.
A continuación se mencionan algunas características que presentan los niños
con autismo, según su edad:
A los cuatro o cinco meses: no producen repuesta anticipatoria ante algún evento; ya
sea, cargarlos, mecerlos, cosquillas, “pick a boo”. Las vocalizaciones más tempranas
arrullos y balbuceos pueden no aparecer o retrasarse de un modo considerable.
A la segunda mitad del año: el bebé exhibe a menudo una repuesta inusual ante la
introducción de alimentos sólidos, se niega a aceptar, retener, masticar o tragar alimentos
de textura gruesa, como carnes picadas. Algunos niños autistas se mantienen a base de
alimentos propios de bebé durante varios años, por ejemplo: baby food, cereales, leche
con cereal, pure, sopas, etc.
En esta segunda mitad del primer año, el bebé carece de efectividad. Puede que inicie el
habla, pero puede perderlo y no existir comunicación, solo la comunicación no verbal. A
veces el bebé autista puede aparecer excitado e incluso aterrorizado por los mismos
sonidos inesperados y fuertes a los que en otras ocasiones es completamente ajeno. El
desarrollo motor (como sentarse, gatear), hay ocasiones en que se aceleran, aunque es
mucho más probable que se retrasen.
Durante el segundo y tercer año: el niño busca estimulación en todas las modalidades
sensoriales y a menudo cae en manierismos peculiares que parecen proporcionarle esta
estimulación. Por ejemplo, el andar de puntillas, movimiento acelerado de manos y pies,
llevarse los objetos a los ojos, brincar en un mismo sitio, etc. Durante esta etapa, el juego
no es imaginativo y adopta la forma de dar vueltas a los objetos como forma estimulatoria.
En esta etapa el niño puede tomar la mano de un adulto y llevarla hacia un objeto deseado
en vez de cogerlo el mismo, no presenta iniciativa propia.
Durante el cuarto y sexto año: gran parte de su conducta el niño puede seguir sin
verbalizar, o puede que presenten un límite de palabras. Algunos de los niños pueden
continuar manifestando la mayor parte de los síntomas ya descritos. En otros puede darse
un cambio gradual del cuadro clínico. Se desarrollan nuevos aspectos. En esta etapa,
usualmente, los niños tienden aislarse de otros niños. Mejoran en cuanto a su conducta
(rabietas). El nivel de estimulación baja y comienzan a reconocer familiares.
Escrito por: Michelle Naredo da Silveira, Directora del Centro de Evaluación e Intervención Pasos
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